¿Te sirvo pastel? –te pregunta tu familia, mientras te ofrecen un trozo de un apetitoso pastel casero de chocolate. Te apetece muchísimo comerte ese delicioso postre, pero justo entonces, te das cuenta de que está relleno de cacahuetes picados. ¡Qué mala suerte! Eres alérgico a los cacahuetes. Pero... ¿y si le dieras solo un mordisquito?
¡Ni se te ocurra! Si tienes una alergia alimentaria, incluso una cantidad minúscula de ese alimento podría hacer que reaccionaras muy mal. Es mejor que digas "no, gracias" al pastel de chocolate y tomes otro postre sin cacahuetes.
Que el antojo no arruine tu navidad
Cuida a los que más amas de las Alergias Alimentarias.
El tema de las alergias alimentarias sin duda preocupa muchísimo a cualquier persona que las sufre, ya que si no se tiene cuidado puede desembocar en una reacción alérgica que acabe en un enorme susto o inclusive en la muerte.
Afortunadamente, a finales del siglo pasado las autoridades de diferentes países como EEUU, los miembros de la Unión Europea, Japón, Australia y Nueva Zelanda tomaron en cuenta este grave problema y comenzaron a legislar para garantizar la seguridad alimentaria. Después de ellos, muchos otros países les han ido siguiendo con este tipo de regulaciones.
¿Qué es un alérgeno alimentario?
Básicamente es una sustancia que puede provocar una reacción alérgica.
Siendo un poco más técnicos en el concepto de alérgeno alimentario, podemos decir que es un componente de un alimento o aditivo incorporado al mismo cuya ingesta, contacto o inhalación provoca una reacción de hipersensibilidad que conocemos como alergia alimentaria.
Se calcula que 1 de cada 10 personas presentan algún tipo de alergia alimentaria, y teniendo en cuenta que hasta el momento no existe cura para estas alergias, la única manera eficaz de prevenirlas es eliminar los alérgenos de la dieta de las personas sensibles.
Como dijo Lucrecio, poeta y filósofo romano: “Lo que para un hombre es un alimento, puede ser un poderoso veneno para otro”.
¿Y por qué se da esta reacción alérgica?
Se da porque nuestro sistema inmunitario identifica erróneamente un alimento o sustancia presente en el mismo como algo dañino, y reacciona liberando anticuerpos con el fin de neutralizar dicha sustancia.
En exposiciones posteriores, estos anticuerpos detectarán la sustancia y avisarán al sistema inmunitario que liberará una serie de sustancias químicas como la histamina que provocarán los síntomas de la alergia.
Normalmente, la causa de esta hipersensibilidad viene determinada por razones genéticas.

¿Es lo mismo una alergia que una intolerancia alimentaria?
No. A menudo mucha gente habla de ambas como si fueran la misma cosa, pero son totalmente diferentes.
La intolerancia tiene lugar cuando nuestro organismo no es capaz de digerir de forma correcta algún componente del alimento, como puede ser el caso de la intolerancia a la lactosa o a la fructosa.
Dichas intolerancias suelen ser bastante molestas y se limitan, en la mayoría de los casos, al aparato digestivo, pero no suelen poner nuestra vida en peligro, al contrario que las alergias alimenticias que pueden llegar a ser muy peligrosas.
Una última sugerencia: suele ser buena idea llevar algún antihistamínico para aliviar las reacciones más leves.
Referencia: Stephen F. Dinetz, MD (2018), Nemours Foundation.